Luces de los terremotos – ¿reales o no?

Cuando ocurre un terremoto, la gente suele pensar en el suelo temblando, edificios que se derrumban y alertas de emergencia. Pero en Ciudad de México, otro fenómeno extraño y casi mágico ha captado la atención de las personas: misteriosos destellos de luz en el cielo. Conocidos como “luces de los terremotos”, estas estelas brillantes suelen aparecer durante o inmediatamente después de la actividad sísmica, asemejándose a rayos o destellos luminosos de color azul y verde. Algunos testigos incluso las comparan con las auroras boreales, la aurora borealis.

Estas luces inusuales han desconcertado a científicos, intrigado a los habitantes y alimentado teorías conspirativas durante siglos. Entonces, ¿qué son exactamente y por qué ocurren?


Un fenómeno observado durante siglos

Los informes sobre luces de terremoto no son nuevos. De hecho, se han descrito durante cientos de años y alguna vez se las llamó “luces fantasma de los terremotos.” Antes de que la ciencia intentara explicarlas, las personas asociaban este fenómeno con fuerzas sobrenaturales o advertencias divinas.

En tiempos modernos, surgieron teorías conspirativas. Algunos escépticos sugirieron que las luces estaban relacionadas con proyectos secretos del gobierno de EE. UU., especialmente con DARPA (la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa), de la cual desde hace tiempo se rumorea que experimenta con la manipulación del clima. Aunque estas ideas permanecen en el terreno de la especulación, subrayan lo misteriosas y poco comunes que resultan estas luces para el ojo humano.


Terremoto en Ciudad de México: un espectáculo en el cielo

El 19 de septiembre, Ciudad de México experimentó un terremoto. Afortunadamente, este temblor en particular no fue catastrófico: no se reportaron daños graves ni víctimas masivas. Sin embargo, al igual que en sismos anteriores, los residentes presenciaron un deslumbrante espectáculo de luces de terremoto en el horizonte.

Algunos observadores confundieron los destellos con relámpagos de tormenta, mientras que otros asumieron que se trataba de chispas de cables eléctricos chocando tras ser dañados por el movimiento. Otros más especularon sobre la presencia de OVNIs (acrónimo en español de objetos voladores no identificados). Cualquiera que haya sido su primera impresión, muchos quedaron hipnotizados por el espectáculo luminoso en el cielo.


Lo que dice la ciencia

Los científicos, por supuesto, descartaron rápidamente las teorías sobre extraterrestres o programas de armas ocultas. En su lugar, buscaron explicaciones fundamentadas en la geología y la física.

La teoría más aceptada es que las luces de los terremotos están vinculadas directamente a la actividad tectónica. Cuando las placas tectónicas se rozan entre sí bajo la superficie terrestre, liberan enormes cantidades de energía.

Hace décadas, un investigador de la NASA propuso que, cuando dos grandes rocas se fracturan repentinamente, pueden generar una ráfaga de descargas electromagnéticas. Estas descargas, al liberarse en la atmósfera, producen efectos luminosos que aparecen como destellos de luz. Esta teoría —aunque no está completamente confirmada— sigue siendo la explicación más plausible hasta ahora.

Algunos científicos incluso creen que, si se analizan cuidadosamente estas luces, algún día podrían ayudar a predecir terremotos con hasta 24 horas de antelación. Imagínese poder evacuar o prepararse antes de que la tierra empiece a temblar: ese conocimiento podría salvar miles de vidas.

También existen anécdotas de generaciones mayores que afirmaban poder interpretar estas “luces danzantes” en el cielo como advertencias de un terremoto inminente. Aunque tales observaciones no están verificadas, reflejan lo estrechamente que las personas han vinculado las señales naturales con la preparación ante desastres.


¿Tienen las luces de terremoto un nombre científico?

Sí—lo tienen. El término científico para este fenómeno es triboluminiscencia, que significa literalmente “luz producida por fricción.” El concepto no es exclusivo de los terremotos; por ejemplo, cuando se trituran cristales de azúcar o incluso al morder ciertos caramelos duros, pueden generarse pequeños destellos de luz, aunque en la mayoría de los casos sean invisibles al ojo humano.

En el caso de los terremotos, la triboluminiscencia ocurre a gran escala. A medida que las placas tectónicas se deslizan y se agrietan, se libera energía que a veces resulta en estallidos de luz visibles. Los científicos señalan que estos destellos suelen aparecer en terremotos de magnitud 5.0 o superior, cuando las fuerzas en juego son lo suficientemente intensas como para generar descargas significativas.

Curiosamente, las luces de terremoto a veces pueden observarse antes de que comience el sismo en sí, ya que la liberación de energía se inicia durante la acumulación de tensión en la corteza terrestre. Esto las convierte no solo en un espectáculo natural fascinante, sino también en una posible señal de alerta temprana.


Un misterioso regalo de la naturaleza

Ya sea vistas como un enigma científico, una señal de advertencia o simplemente una hermosa exhibición en medio del caos, las luces de los terremotos siguen siendo uno de los regalos más misteriosos de la naturaleza. Para los habitantes de Ciudad de México, son tanto un recordatorio del poder de la tierra como una fuente de asombro.

Mientras los científicos continúan estudiándolas, el fenómeno sigue despertando admiración, temor e incluso mitos. Quizá en el futuro comprender las luces de los terremotos pase de ser un misterio a convertirse en ciencia práctica, dando a la humanidad una nueva herramienta para vivir con mayor seguridad en nuestro planeta inquieto.

Hasta entonces, la próxima vez que el suelo tiemble y el cielo se ilumine, los testigos volverán a mirar con asombro—preguntándose si lo que ven es una tormenta, un presagio o la propia Tierra encendiendo sus señales de advertencia.

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